En la Plaza del Rey se levanta uno de los poquísimos ejemplos de arquitectura civil del siglo XVI que aún conserva la villa: la Casa de las Siete Chimeneas. Este caserón de ladrillo visto y remates de piedra, atribuido al arquitecto real Juan de Herrera, destaca visualmente por las siete estructuras cilíndricas que coronan su tejado y que dan nombre al edificio. Sin embargo, su sobria geometría renacentista guarda entre sus muros una de las crónicas más oscuras y magnéticas de la corte madrileña.
La leyenda cuenta que la casa fue construida para Elena, una hermosa joven que se convirtió en la amante del rey Felipe II antes de casarse con un capitán del ejército real. Tras la muerte de su esposo en la batalla de San Quintín, Elena fue hallada muerta en su dormitorio en circunstancias terriblemente misteriosas. Antes de que las autoridades pudieran investigar el caso, su cuerpo desapareció sin dejar rastro. Poco tiempo después, los madrileños de la época comenzaron a jurar que veían la silueta de una mujer vestida de blanco caminando entre las siete chimeneas del tejado, arrodillándose hacia el Alcázar Real. Leyenda o realidad, durante unas reformas en el siglo XIX se encontró el esqueleto de una mujer de la época enterrado entre los muros del palacio, junto a varias monedas de oro del reinado de Felipe II, sellando para siempre el vínculo entre su arquitectura y el misterio.